
Pienso que la tarea de ser ciudadano excede el voto o celebrar las fiestas patrias.
La historia que les traigo es la de un conocido bar de nuestra ciudad, el bar Sol de Mayo, ubicado (hasta hace un año y medio) en la esquina de Charlone y Bélgica.
El 21 de diciembre del 2000, en el bar se llevó a cabo el acto y un posterior asado, en el que participó el entonces intendente de la ciudad, el agrimensor Jaime Linares.
El sitio, declarado histórico el 6 de septiembre de 2001, había sido fundado en el año 1910 y constituía uno de los pilares fundacionales de nuestra historia local.
En el 2007, el bar, propiedad de Hilda Dicianni de Mauri, fue vendido por las herederas a Gustavo Kleja, menospreciando el título de patrimonio histórico.
En el 2008, comenzaron la demolición, un grupo de personas no habilitadas para esa tarea a cargo de Jaime Urra.
En poco tiempo no sólo demolieron el bar y las casas aledañas, pertenecientes a la familia, sino que, en breve, arrancaron un fragmento de la historia bahiense.
A mediados de año, comenzó en el lugar, una obra que carecia de habilitación municipal, al menos, no mostraba signo visible de la misma, a cargo de Raúl Alarcón.
La misma contaba con personal ineficiente y además molesto para los vecinos de sus alrededores.
Se habían conectado ilegalmente al cableado de luz, perjudicando la tensión de la vivienda contigua a la obra, quemandole un artefacto eléctrico, una heladera, para ser más preciso.
El personal de Edes fue alertado inmediatamente, pero no se presentó en el lugar hasta unos días más tarde, cuando todo el delito había sido encubierto.
El reclamo que les hago presente en este correo electrónico es para alertar el atentado a una pieza de nuestra historia, y con la complicidad de las autoridades de turno, y las consecuencias que trae a nuestro sector.
Informó para el Reportero Ciudadano, Mariano Beltrán.