
Es menester que el programa municipal "Bahia Conduce" implique la participación y responsabilidad de todos los ciudadanos para que sea un éxito y ayude a erradicar o, en su defecto, disminuir la inmensa cantidad de transgresiones que cotidianamente se observan en materia de seguridad vial.
Desde el sector público se intentan promocionar los beneficios que para nuestra propia seguridad y salud, el respeto a las normas de tránsito conlleva.
Lógicamente se desea la rápida respuesta del común de la gente, aunque se acepte que un cambio de normas a los que, lamentablemente, la población no esta acostumbrada, lleva un tiempo de adaptación.
La cuestión es que no es difícil esta adaptación; lo que tiene de particular es la "pereza" de la gente a comportarse como se debe.
Es por eso que la utilización de los medios de comunicación como mecanismo de "denuncia popular" o engorroso escrache, sirven muchas veces para cambiar conductas indeseadas de una forma radical; tratando de paliar aquella "pereza".
Las normas son para todos. Y mucha más responsabilidad tiene que tener una persona que transporta varios pasajeros. La vida de éstos, en gran parte, depende de su accionar.
Les envío tres fotos que tomé con mi celular, cuando me dirigía a mi casa siendo pasajero de la
LÍNEA 507: en una, el chofer hablando por teléfono; y en las dos siguientes, siendo distraído por su pareja mientras manejaba. La mujer que cariñosamente acompañaba al chofer se encontraba parada en el espacio que existe entre el asiento del conductor y la puerta que hay a su izquierda.
Es necesario aclarar que no estaba colmada la capacidad del colectivo como para "refugiarse" en ese lugar.
Informó para el Reportero Ciudadano, Lucas.